Poco tiempo después su memoria no alcanzaba para esperar al final de día y hacer las anotaciones correspondientes, así que comenzó a llevar un pequeño carnet en donde apuntaba los datos más importantes: entregar los informes mensuales, escribir a Maité, su hermana. Sin embargo, encontró muy poco práctico y un tanto embarazoso el hecho de que lo vieran sacar su cuadernillo, por lo que consideró apuntar las cosas en su mano al punto que las oía, antes de que se desvanecieran el páramo de su memoria.
Sucedió que un día olvidó por qué escribía las cosas...
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