viernes, 24 de febrero de 2017

Comenzó olvidando su pasado cercano, lo que había hecho ayer, después no se acordaba de los nombres, ni de las pláticas, de las noticias que acababa de leer en la mañana. Ante su irremediable falta de memoria, el señor Marcelo comenzó a escribir en su diario todas las minucias del día. Anotaba datos desordenados de todo tipo como: "Kilo de tomate, 17 pesos; Charlotte, nombre de la recepcionista; Marie, nombre de la guardia de los miércoles que esta mañana me saludó muy cortésmente; flamenkush, el platillo que me recomendaron..."
Poco tiempo después su memoria no alcanzaba para esperar al final de día y hacer las anotaciones correspondientes, así que comenzó a llevar un pequeño carnet  en donde apuntaba los datos más importantes: entregar los informes mensuales, escribir a Maité, su hermana. Sin embargo, encontró muy poco práctico y un tanto embarazoso el hecho de que lo vieran sacar su cuadernillo, por lo que consideró apuntar las cosas en su mano al punto que las oía, antes de que se desvanecieran el páramo de su memoria.
Sucedió que un día olvidó por qué escribía las cosas...